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Nuestro patrimonio secreto

El Causse de Limogne también sabe guardar algunos tesoros lejos de las miradas. Tendrás que salirte de los caminos trillados para descubrir las "caselles" y "gariottes" (cabañas de piedra seca), palomares y otras riquezas de nuestro patrimonio. Al admirar los magníficos acantilados de los valles del Lot o del Célé, te sorprenderán las casas trogloditas ocultas en su interior. Siguiendo tu periplo, bastará una mirada para que te impresionen los Castillos de los Ingleses, esos vestigios que extraen su fuerza de las rocas del Lot. Ya sea en forma de edificios, objetos diversos o incluso lugares consagrados por su historia, representan la riqueza de las mesetas calizas (causses) del Quercy. Tras las huellas de nuestros ancestros y de su saber hacer, descubrirás un nuevo patrimonio. Más confidencial, desde luego, menos visible e incluso a veces desconocido, te revelará todos sus secretos desde su creación.

 

Los muretes de piedra seca o "cayrous"

Al entrar en el departamento del Lot, es inevitable cruzarse con un murete que sirve de delimitación de una parcela o que bordea rutas y caminos.

Más numerosos que las cabañas de piedra seca, los "cayrous" son vestigios de las tareas agrícolas del siglo XIX. En efecto, durante las heladas, la piedra se fragmentaba y esparcía por el suelo, obligando a los campesinos a desempedrar los campos antes de sembrarlos.

Estas piedras servían entonces para la construcción de muretes o cabañas.

 

Las cabañas de piedra seca

Llamadas "capitelles" en Languedoc o "bories" en la Provenza, las cabañas de las Mesetas del Quercy se denominan "caselles" en el norte del valle del Lot y "gariottes" en el sur.

 

Las "caselles"

Estos pequeños edificios de piedra seca construidos en medio del campo son una especificidad del Causse de Quercy. Erigidas en su mayoría durante la segunda mitad del siglo XVIII y comienzos del XIX, algunas de ellas pueden verse todavía, pero muchas ya han sido demolidas.

La mayoría, situadas cerca de Lalbenque o de Limogne en Quercy, son de forma circular y por ende más sólidas frente a los diversos cambios climáticos.

En cuanto a sus funciones principales, servían de refugio temporal para los animales, el material y a veces para los hombres, por ejemplo durante los temporales.

 

Las "gariottes"

Estas construcciones, acondicionadas dentro de los muros que bordean las parcelas, pueden ser de plano circular o cuadrangular. Antiguamente, servían de refugio a los hombres y sobre todo a los propietarios de los campos o viñas, o a sus obreros agrícolas. Estas características son reconocibles gracias a las losas que eran utilizadas como asientos o banquetas.

 

Las casas troglodíticas

Erigidas al pie de los acantilados entre el valle del Lot y del Célé, lejos del gentío y del ruido, sólo el chapoteo del agua y el canto de los pájaros arrullaban a los habitantes de estos pueblecitos.

Con su sorprendente encanto, estos construcciones ubicadas en Cabrerets, La Toulzanie o Saint-Sulpice te fascinarán por su arquitectura.

 

Los lavaderos "mariposas"

Cerca de un aguadero, charca, fuente o estanque se encuentran los lavaderos llamados "lavoirs à papillons" (lavaderos de mariposas), especificidad del sur del departamento del Lot.

Los lavaderos utilizados por las mujeres en el siglo XIX y hasta el XX se reservaban a la tarea doméstica de lavar la ropa. Los que se encuentran en el Causse de Limogne tienen la peculiaridad de poseer dos piedras para lavar, una frente a otra, en forma de mariposa: de este modo, las lavanderas podían apoyarse en ellas y charlar.

 

Los palomares

Algunos de ellos existen desde el siglo XIV y se insertan en la historia del Quercy. Los palomares son numerosos en nuestro territorio y de una variedad arquitectónica muy amplia: se construían con los materiales disponibles como ladrillo, madera, terracota y hasta piedra caliza.

Se distinguen cinco tipos de edificios diferentes: los palomares-torres, los palomares-torres cilíndricas, los palomares-torres cuadrangulares, los palomares sobre arcadas y los palomares sobre columnas.

Antaño llamados "colombiers", servían para atraer a las palomas cuyos excrementos procuraban un abono extremadamente rico en nitrógeno. Estas aves eran muy codiciadas por los campesinos, quienes, debido a sus modestos ingresos, no dudaban en añadirlas a su alimentación.

Además, tener un palomar era signo de estatus social elevado, ya que el derecho de palomar era concedido a aquel propietario que poseyera tierras suficientes como para que estas aves voraces pudieran venir a picotear.

 

Hoy en día, algunos palomares, al igual que muchas construcciones de piedra seca, se encuentran abandonadas y en un avanzado estado de deterioro. Felizmente, algunos propietarios decidieron darle una nueva vida a estas construcciones, para que su historia perdure a través de los siglos.